DIA 12- A PENANG
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El día anterior hemos reservado un taxi en recepción del hotel, así como una bolsita que contiene el desayuno-picnic con un par de bollitos extraños, que nos comeremos en el aeropuerto. El taxi nos cuesta 35 RM y en menos de 30 min. estamos en el aeropuerto de Kota Bharu, que todavía está en pleno silencio y con los pocos bares y tiendas todavía cerrados(excepto el de la zona de embarque que sí ofrece algunas posibilidades de comida). El avión sale puntual y a las 9,00h de la mañana estamos en Penang.
En el aeropuerto cogemos un cupón de taxi en la ventanilla correspondiente (38 RM) para ir hasta nuestro hotel en Georgetown. En unos 20 min. estamos en el hotel. La ciudad parece más moderna, con grandes edificios y muchas fábricas internacionales que tienen sedes allí.
Llegamos a nuestro pedazo de hotel (el Traders Penang) y puesto que es muy pronto para hacer el check-in y nuestra habitación todavía no está lista, dejamos las maletas y nos dan un cupón para recogerlas a la vuelta, y salimos a inspeccionar un poco la ciudad.
Vamos paseando por Jalan Penang, que está llena de tiendas y puestitos. Algunas tiendas abren entonces, otras están cerradas. Es domingo y pronto. Mientras vamos callejeando descubrimos un hermoso mercado matinal en Campbell St., ya empezando Chinatown. El mercado es muy colorista, con montones de verduras, frutas, pescado, algunos puestos de ropa…. Hay mucho ambiente y no se ve ni a un solo occidental. Nos dejamos perder un poco por el mercado, mientras picamos algunos pastelillos que están deliciosos.
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Seguimos nuestro camino por esta calle hasta llegar a la bellla mezquita Masjid Kapitan Keling. Justo al otro lado nos topamos con el templo hindú más antiguo de Malasia. (Aunque casi todos los templos hindús que encontramos por el país nos decían lo mismo..) que nos abre las puerta de Little India. El barrio está lleno de tiendas, con la música a tope invadiendo con gran estruendo todos los rincones, tiendas de pelis de Bollywood, de música, de collares de jazmín, de bisutería, de saris…restaurantes atestados de gente comiendo, y un intenso aroma a curry, tandoori y decenas de especias. Todo es como un gran escándalo y un festín.
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Por fin llegamos al hotel, que puesto que nos habíamos dado ese lujo, pretendíamos disfrutar. Subimos al piso 16, donde está la planta Executive del Traders Club, donde teníamos reservada nuestra habitación. Nos hicieron el check-in privado en un despacho (me sentí un poco extraña, la verdad. La falta de costumbre….) y tomamos algo en el club.( un lugar privado donde había algunas salas de reunión, el club social, una sala con ordenadores con acceso a Internet gratis, y refrescos y snacks gratis durante todo el día). Aquí es donde desayunan también los clientes de esta planta y donde más tarde disfrutamos de un exitoso Cocktail Time.
La habitación y la cama son inmensas, con todas las comodidades y con todos los detalles y kits imaginables. Nos suben las maletas a la habitación y bajamos a la piscina a darnos un chapuzón. Tras el chapuzón decido seguir sintiéndome rica por un día, así que me acerco al spa, donde me doy un delicioso masaje balinés que me deja como nueva.
Esa tarde me llamaron los de la compañía Firefly al móvil (que llevaban días intentándolo , pero como suelo apagar el móvil…) para advertirme y confirmarme que el vuelo del día siguiente a Langkawi se había adelantado 3 horas. Yo ya lo había comprobada vía Internet, como hago siempre, pero me pareció una pasada que una compañía con la que íbamos a volar por 20 € se tomara tantas molestias. Es la primera vez que me pasa esto con alguna compañía aérea, aun siendo grandes compañías y con billetes muchísimo más caros.
Tras la duchita es hora de disfrutar del Cocktail Time en el Club Traders!!!! Es una gozada y nos jartamos de cervezas, pinchitos y canapés, sushi, quesos….(como añoro el queso cuando salgo de Europa..) y un montón de delicias que te dan gratuitamente por estar en esa planta ejecutiva. Salimos con un poco de alegría y todo…. Me siento un poco culpable, la verdad, ya que aunque falta algo de tiempo para cenar, estoy tan llena que no sé si podré disfrutar de la famosa gastronomía local, pero algo habrá que hacer…Vaya jartada ese día…
El hotel pone a disposición de los clientes un bus lanzadera a su hermano gemelo en Battu Ferringhi, en la playa, y donde hay un mercado nocturno de imitaciones, especialmente. Pero como nos comentan que es muy turístico ,decidimos quedarnos en la ciudad.
Salimos a dar una vueltilla por la zona, a bajar los aperitivos y entre unas callejas escondidas coincidimos con lo que parecía la típica fiesta de barrio, pero a la china. Hay un escenario donde algunos cantantes ,showmans y humoristas chinos hacen las delicias de los asistentes. No nos enteramos de nada y estoy segura que alguno de los humoristas hizo referencias a nosotros, porque todo el mundo se giró a mirarnos (éramos los únicos no-chinos que había allí). Seguro que pasaron un buen rato riendo de nosotros, pero yo me lo pasé teta, riéndome también..Al final, cuando nos fuimos, todo el mundo nos saludaba ...
Es bastante tarde ya y hay que cenar, para probar las delicias locales (aunque sin mucha hambre, la verdad).Penang es la capital gastronómica de Malasia. Dudamos a que Hawker Food centre acercarnos y al final decidimos coger un taxi e ir a Gurney Drive, que queda junto al paseo que bordea el mar. El taxi a Gurney Drive es tarifa cerrada(aquí ningún taxi no pone taximeter en toda la isla) y nos cuesta 12 RM.
Mientras nos acercamos a nuestro destino pasamos por una zona muy moderna, con mucho ambientillo de bares y clubs y donde parece que viven la mayoría de occidentales que viven en Georgetown. En la zona de Gurney Drive, está el Gurney Plaza y un gran centro comercial, que abren hasta altas horas, y un gran Hawker Food Centre atestado de gente y con un gran ambientazo.
Para bajar un poco la cena, nos vamos hacia el otro lado, donde está el paseo que da al mar. La marea está muy baja y se ve un montón de porquería. Esta lleno de gente sentada junto al mar, pero la visión no es muy romántica, sinceramente.
Ya estamos cansadillos, y es tarde, así que cogemos un taxi y nos vamos a dormir. La ciudad me ha gustado mucho, y aunque me hubiera gustado ver un poco más el interior de la isla, el día ha estado de lo más aprovechado y ha sido intenso. Me llevo un buen recuerdo. Lástima también no poder disfrutar más del hotel.

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A las 15h hemos quedado con el barquero, que llega puntual y mientras volvemos al hotel, volvemos a coincidir con una cuantas tortugas en la superficie. Ya añorando con todas mis fuerzas el bello lugar que acabábamos de disfrutar, llegamos al hotel, donde después de una suculenta comida, vaguemaos un poco más bajo las palmeras frente a nuestra cabaña. Que deliciosas siestas me pegaba bajo esas palmeras.....Paso la tarde dándome mis últimos baños y haciendo snorkel junto al Tuna Bay. Hoy la zona está llena de peces alrededor de los corales. Apuro la tarde hasta que se pone el sol. .jpg)
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