lunes 10 de noviembre de 2008

DIA 19- A CASA

Nos despertamos muy prontito, el jet lag, se hace notar. Hemos dormido de maravilla. La cama es nuevamente comodísima y los tejidos naturales de la ropa de cama son de lo más agradable. Bajamos a desayunar y: “ Willkommen” a los desayunos alemanes!!!! Montones de mermeladas distintas, de panes, de embutidos, de quesos, de zumos, de tés…..


Pensábamos dar una vuelta y volver a por la maleta, pero finalmente decidimos salir directamente, y dar una vueltilla con la maleta a cuestas.


Salimos paseando hacia la zona de la plaza, para verla de día. Hoy es domingo, la gente está de paseo, de misa, de café tardío y el sol brilla, aunque hace bastante fresquillo. Seguimos nuestro paseo hasta la estación y en un rato ya estamos en el avión que nos lleva a Bilbao. Aunque me quedaría un buen tiempito en Alemania, antes de volver.

Mientras volamos, nuestro viaje se aleja cada vez más. De momento, nos queda un año por delante hasta quizás un nuevo regreso al continente que nos tiene encandilados. Pero tenemos 12 meses por delante, para saborear el delicioso regusto de este viaje. Recordar los felices momentos vividos. Y sentir en la piel el escalofrío de recordar el haber estado tan cerca de la naturaleza y de disfrutar algunos momentos de una profunda felicidad (me sentí tan feliz y afortunada en algunos momentos…) y de vivir en algunos lugares una de las experiencias más bonitas de mi vida, nadando entre especies marinas y unas aguas terriblemente claras y espectaculares y rodeados de una frondosa vegetación.

Recordar la experiencia de haberme sentido por momentos en India, en China… Lo espectacular de este país, además de su imponente y maravillosa naturaleza, es esa magnífica mezcolanza de culturas y etnias, que hacían que algunos momentos no supieras donde te hallabas y te transportaras a países lejanos.

Gracias Malaysia por todo ello!!

Algunas fotos del viaje

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DIA 18- REGRESO A EUROPA

Hoy toca madrugar, nuestro avión sale a las 10,00h. Da mucha pereza levantase. Primero porque en esa cama tan cómoda, se está de maravilla y segundo porque eso implica marcharse de Malasia y terminar las vacaciones.

Bajamos a desayunar, justo cuando acaban de abrir y al subir a la habitación a recoger las maletas, nos llaman que nuestro taxi ya está esperando. Ayer lo encargamos al chico encargado de los taxis, en la puerta. Dudamos en ir al aeropuerto en tren, por el tema del tráfico, cogiendo un taxi primero para llegar a la estación de KL Sentral, o en taxi directamente desde el hotel. Pero puesto nos dijeron que al ser sábado no encontraríamos apenas tráfico, decidimos ir en taxi. Al final acaba siendo más rápido y sale incluso más barato.


Finalmente no encontramos apenas tráfico y en 50 min. estábamos en el aeropuerto. Precio taxi 90 RM. El viaje hasta el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur es muy agradable, igual que lo fue desde LCCT a la ciudad. Hay cientos de palmeras y una vegetación frondosa mires adonde mires. Pasamos junto a Puduraya ,la capital legislativa de Malasia, y se veía muy bonita a lo lejos con todos sus palacios. Unos chicos que conocimos nos dijeron que habían estado y que era un lugar muy bello, aunque casi fantasma, ya que no había vida más allá de los palacios. Me hubiera gustado ir.

Hicimos el check-in , ya rodeados de nuevo de decenas de qataríes, y cambiamos algunos ringgits que nos habían sobrado. Puesto que nuestro avión salía desde la Terminal satélite, después de pasar el control tuvimos que coger un tren que nos llevara allí. La Terminal está llena de tiendas, restaurantes, etc. donde a toda prisa, porque habíamos perdido mucho tiempo en llegar a la terminal, compramos un botellín de agua carísimo. Cual fue nuestra sorpresa que para entrar a la sala de espera para embarcar, hay otro control inesperado y nos hacer tirar el botellín de agua. Todo el mundo que llegaba se sentía igual de mosqueado, porque lo habíamos comprado ya habiendo pasado un control y a un precio de oro. Aviso también a los fumadores, que en esa zona no hay posibilidad de fumar, así que antes del largo viaje, hay que aprovechar en la otra Terminal o ir a la otra punta. Yo no lo hice. También hay que procurar llegar con bastante tiempo, puesto que como digo, se tarda un buen rato en llegar.

Total que al final nos hicieron esperar media hora en esa sala, encerrados y sin poder salir, un montón de gente.

El vuelo pasa rápido hasta Qatar, donde apenas nos da tiempo de ir al baño, echar un cigarrito rápido y volver a embarcar al vuelo hacia Munich.

Dejamos atrás a las mujeres de negro, y los hombres de largas túnicas blancas. Nos vamos hacia occidente….

Nuestro avión va medio vacío y es más antiguo que el que voló hasta Doha.

Nuestro viaje ha quedado atrás, haciendo que nuestros sueños nos lleven a otro lugar por descubrir.

Malasia me ha sorprendido mucho. La mayoría de veces para bien, otras para peor. En algunos aspectos está incluso más avanzada que España. En otros aspectos ha sido un poco desagradable(limpieza, olores..). Algunas ciudades me han dejado un regustillo un tanto amargo. Pero sin duda lo mejor del país es su naturaleza sublime, de la que me he sentido tan cerca durante el viaje. Siento mucha pena por no haber ido a Borneo y si tuviera que repetir, prescindiría de las ciudades y le dedicaría días a Borneo. Creo que sin duda, tiene que ser la parte más “exótica” y salvaje del país. No obstante llevo un grato recuerdo de toda la experiencia vivida.

Es un país muy fácil para moverse, y muy relajado en cuanto a no sentirse timado, ni tener que estar regateando, ni ese tipo de cosas. El hecho de que todo el mundo hable inglés perfectamente, hace que sea muy fácil la comunicación, pero eso hace que no acabes aprendiendo nada de su lengua, algo que personalmente, me apena.

Realmente en lo últimos días, me he sentido como si llevase meses por el país, y me resultaba todo sumamente fácil y familiar. Quizás por sus gentes afables, quizás por mi facilidad de adaptación, quizás porque es un país que recibe a todas las culturas con los brazos abiertos y seguramente porque es un país mucho más desarrollado de lo que aquí sospechamos.

Llegamos a Munich bastante antes de lo previsto. Ya conocemos bien el aeropuerto. Cambio el chip del nuevo idioma y del nuevo comportamiento de las gentes que nos rodean. Estamos de nuevo en la vieja Europa. Chequeamos el vuelo de mañana y salimos a coger el autobús 635 , (que sale cada 15 min. 4,60 €/pax) hasta Freising. La pequeña población bávara, que nos acogerá antes de regresar a nuestro hogar.

Llegamos en 20 min. a la parada que hay junto a la estación de trenes, que es la que queda más cercana a nuestro hotel. Nos recibe una hermosa pequeña ciudad con ese sosiego y paz que se respira en las pequeñas poblaciones alemanas. Las calles que nos llevan a nuestro hotel están todas cortadas por obras, y tenemos que dar un rodeo, atravesando un hermoso parque, cargados con las maletas. Hace frío y llueve. Parece como si el cielo quisiese llorar con nosotros por dejar nuestra aventura atrás.

Finalmente llegamos al Hotel Corbin, construido y gestionado, bajo las leyes del Feng-shui. Es como si no quisiéramos dejar atrás Asia y su milenaria cultura. El hotel es bonito y funcional y tenemos minibar gratis. Nos refrescamos un poco y aunque estamos agotados y con sueño, salimos a dar una vuelta y a cenar algo. A pesar de que no hemos parado de comer en los dos vuelos anteriores....

Vamos paseando por la Hauptstrasse(la calle mayor) hasta la plaza mayor, mientras nos cruzamos con grupos de gente que salen del cine o salen a cenar o a tomar algo. Es sábado por la noche. Cenamos en la terraza de un restaurante, junto al calorcito de una estufa, unos deliciosos platos típicos , que no podemos ni terminar, regados por supuesto, de unas riquísimas Weissbier(cervezas de trigo). Dos enormes platos con cervezas de medio litro, por 35 € los dos. Para que luego digan que Alemania es cara.

Estamos reventados, y medio helados( parece mentira que hace unos horas estuviésemos pasando tanto calor) así que volvemos dando un paseo hasta el hotel donde caemos rendidos.

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DIA 17- DISFRUTANDO DE KUALA LUMPUR

Hoy es nuestro último día en Malasia. El segundo contacto con su capital no ha sido tan agobiante como la primera vez, y empiezo a disfrutar de esta ciudad y a no sentirla tan caótica.
He dormido de maravilla en la comodísima cama. Bajamos a desayunar en un buffet enorme y con una tremenda variedad. Nunca había tomado sushi para desayunar!!

Después de disfrutar con calma del desayuno, salimos a ver las Petronas, que están justo al lado nuestro. Sabíamos que había que madrugar mucho para poder conseguir entradas para subir a las torres, pero nos lo tomamos con calma. Si tenemos suerte, bien, sino, tampoco pasaba nada. A medida que nos acercamos a las torres nos impresionan con más fuerza. Son las 10,00h de la mañana, y tal como me temía ya no hay entradas para todo el día, así que decidimos dar una vuelta por el centro comercial que hay bajo las torres, el Suria KLCC . Un centro comercial enorme de 6 niveles, con tiendas de gran nivelazo, y que alberga una bonita zona ajardinada con su lago y todo. El lugar es muy agradable.


De allí, y bajo un calor sofocante, vamos paseando hasta el Centro de Turismo de Malasia, en Jalan Ampang, para recoger un folleto muy interesante que vimos a un turista, con un buen mapa de la ciudad. El lugar donde está sito es muy bonito, en un antiguo edificio rodeado de jardines. Allí cogemos algún folleto y descubrimos que hay ordenadores con acceso gratuito a Internet, algo muy útil, a tener en cuenta. Así que cogemos nuestra clave en el mostrador, y aprovechamos para leer el correo y chequear los próximos vuelos.

Desde allí salimos hasta Little India, que como todos los barrios hindús que hemos visitado a lo largo del viaje está atestado de gente, tiendas y barullo. Hay montones y montones de tiendas y puestitos con pañuelos y túnicas y curiosamente lo que más se ve es a gente musulmana. Hay alguna tienda hindú con bonitas y exquisitas telas, saris y vestidos, pero son tan sumamente pesados y agobian tanto, que al final te quitan las ganas de comprar nada. Realmente es que quieren ser muy atentos y serviciales, pero lo son en demasía. No obstante aprovecho para comprarme un par de blusas de seda preciosas y muy baratas.

Vamos andando entre una multitud y descubrimos el Bazaar. Hay una mequita al lado y justo pillamos la hora del rezo. Así que todos los hombres de los puestos, tiendas de los alrededores y de la calle, empiezan a sacar sus alfombrillas y se ponen a orar. Los hay a cientos, la verdad, es que es impresionante. Pero invaden todas las calles y los puestos, y nos quedamos sin poder ver nada, ya que está todo colapsado de gente rezando.




Damos una vuelta por allí, intentando salir y evitando como podemos, interrumpir ese momento, y nos acercamos hasta la Mezquita Jamek, el Sultan Abdul Samad y la Plaza Merdeka.



Se está poniendo terriblemente negro, y seguro que cae una buena tromba de agua, así que como queremos hacer unas compras, aprovechamos para ir entonces, hasta el Mercado Central que queda bastante cerca. Hacemos alguna comprita, y al salir efectivamente está lloviendo, así que aprovechamos para picar algo por esa zona. Al salir sigue lloviendo , aunque no demasiado muy fuerte,y decidimos volver a Petaling St, donde había visto el día anterior una maleta que decidí comprarme y así aprovechar para llevarla directamente al hotel. Ya fui con una maleta vieja, y con la intención de comprarme una nueva. Así que hice el cambiazo y dejé la vieja en el hotel.



Al salir llueve a mares (donde más lluvia pillamos fue en Kuala Lumpur esos días) y yo que quería ir un rato a la piscina!! Mi gozo en un pozo!!! Intentamos coger un taxi para ir al hotel. El trayecto habitual por el centro cuesta 10 RM, y todos los taxis nos piden 20 RM porque según ellos, es hora punta y porque está lloviendo. De entrada decimos que no, y pasan de nosotros, pero después de ver que apenas hay taxis que te quieran coger a esa hora y de que te todos piden los mismo, decidimos coger el primero que pase. Estamos intentado un buen y largo rato conseguirlo. O están todos ocupados o pasan directamente de ti.

Luego vemos que realmente nos ha compensado no pagar taxímetro y que ese trayecto realmente valía los 20 RM y más. Hay tal congestión que estamos más de 2 horas metidos en le taxi. Es desesperante. Vaya agobio pasamos. Así que en la medida de lo posible y si hay estación cerca, recomiendo a todo el mundo que coja el metro o el tren si está lloviendo.

Llegamos super tarde al hotel, y ya apenas nos dará tiempo de nada. Queríamos haber ido a dar una vuelta por algún centro comercial en Bukit Bintang, pero nos hemos tirado media tarde metidos en el taxi!!!! El tráfico en al ciudad es habitualmente horrible, pero cuando llueve, la ciudad se vuelve todavía más caótica. Nosotros estábamos agobiados, pero el pobre hombre del taxi, ni os cuento. Eso sí, nos dió cuarenta vueltas por distintos sitios, para intentar evitar (sin ningún resultado ) los tapones de coches. Así que hicimos un buen tour por la ciudad, viendo un montón de callejas, mezquitas, templos y sitios por los que jamás hubiéramos pasado.

Así que después de una amena tarde de “traffic jam” , nos dimos una ducha rápida y salimos hacia Bukit Bintang para dar la última vuelta y cenar algo. Ya es de noche, así que poca cosa nos da tiempo ya. Salimos dando un paseíto y nos vamos a cenar al restaurante que fuimos el primer día, el Dragon View Restaurant, ya que nos había gustado mucho la primera vez.

Una vueltita por la zona, unos deliciosos pastelitos de frutos secos en una pastelería y paseando hasta el hotel. Mañana toca madrugar.

La verdad que hoy he disfrutado de la ciudad y me da pena marcharme.

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miércoles 5 de noviembre de 2008

DIA 16- DE REGRESO A KUALA LUMPUR

Hoy volvemos a la civilización y al caos de Kuala Lumpur. Después de la primera experiencia, personalmente, no me apetece nada de nada. Pero hay que volver igualmente ya que que el vuelo de regreso lo tenemos desde esta ciudad. Así que habrá que aprovechar e intentar disfrutar la estancia.

Ya sólo nos quedan 2 días en Malasia. El viaje se me ha pasado totalmente volando, aunque tengo la sensación de que llevamos en este país y fuera de casa, más de un mes.

Después de nuestro último gran desayuno en la playita, hacemos el check-out y cogemos un taxi al aeropuerto. De nuevo nos cuesta lo mismo que a la ida, 18RM, y en 15 minutos estamos en el lustroso aeropuerto. Aquí es donde nos enteramos que en este país, parece ser, que para los vuelos domésticos, no existe la ley de líquidos, ya que al verme tirar el botellín de agua, me dicen que no pasa nada, que lo puedo pasar, ya que es un vuelo doméstico ¿¿?¿

A su hora llegamos a Kuala Lumpur, aunque no sin haber sufrido de nuevo, unas terribles turbulencias. (aunque las de la llegada fueron mucho peores..) Recomiendo a los que tengan fobia a los aviones que no vuelen a/desde Langkawi en época de lluvias

Esta vez nos trasladaremos del aeropuerto LCCT (que ya conocemos como la palma de nuestra mano…) al centro de Kuala Lumpur, en autobús. Justo al lado de donde se recogen las maletas, está lleno de mostradores, donde la gente que los atiende parecen vendedores de mercadillo en máximo apogeo. Aquello es un griterío tremendo intentando captar tu atención para que les cojas a ellos el viaje. Hay mostradores de taxis, mini-vans, y varios autobuses. Hay varios shuttle bus, siendo la mayoría buses que te dejan en KL Sentral u otros puntos concretos de la ciudad. Pero por una ínfima diferencia de precio, cogemos el Star Shuttle Service , que te deja en el mismo hotel, haciendo paradas para dejar a todos los pasajeros. El billete nos cuesta 15 RM/pax.

Está lloviendo a cántaros y aquello es un caos de gente mojada, esperando el bus. Parece ser que nuestro hotel es de los últimos, y tardamos 1,30h en llegar. Nuestro hotel refleja lujo moderno, pero es muy funcional, puesto que al estar justo enfrente del recinto de ferias y congresos, está muy enfocado para ejecutivos. Está justo enfrente de las Petronas, y la visión es espectacular.


Hacemos el check-in con un personal muy agradable y disfrutamos un poco de la habitación que es enorme, pulcra y moderna, con zona para despacho y montones de detalles como un plato de frutas de bienvenida. Esta es la cama donde mejor dormí en toda Malasia. Super confortable y con carta de almohadas. La verdad, que los dos lujos que nos dimos con el hotel de Penang y éste, fueron una delicia y a precio de ganga!

Después de refrescarnos un poco, nuestro destino es Chinatown. Salimos paseando, pasando por una zona hindú donde picamos algunas delicias y rotis en un restaurante baratísimo y haciendo una breve parada en el Mercado Central para echar un vistazo y protegernos de la lluvia que ha vuelto a empezar a caer. En este mercado, realmente hay cosas muy bonitas y bastante artesanía de Borneo, batiks y telas bellas, pero es bastante caro. Echamos un vistazo rápido y decidimos volver el día siguiente.


Antes de adentrarnos de lleno en Chinatown hacemos una parada para ver el templo Sri Mahammariaman. El templo es enorme y tienen hasta un centro comercial dentro, donde venden saris y otras prendas típicas. A la salida conocemos a un señor que vende collares de jazmín y estamos un buen rato charlando con él y aprendiendo muchas cosas sobre su cultura y religión.


Ya de lleno en la zona china, nos adentramos en la zona de Petaling St. El mercado es todo de imitaciones, y me recuerda un poco al turístico mercado de Patpong de Bangkok, pero con otro ambiente, aunque atestado de gente. Hay algunas cosas decentes, pero las imitaciones me parecen bastante peores y bastante más caras que , por ejemplo, en Tailandia. Además agobian muchísimo con que compres, pero realmente la gente es bastante majilla y simpática y acabamos echando unas risas regateando con ellos.


Cenamos en un restaurante chino que hay en una calleja junto al mercado, el China Town Food Center. Cenamos de maravilla y por 16 RM los dos, con cerveza incluida. Además frente a las mesas hay mucho ambientillo de gente que pasa de un lado para otro. Y pasamos un rato divertido. Damos una última vueltilla hasta que cierran los puestos, cogemos un taxi y al hotel.

Las Petronas nos esperan iluminadas con una imponente imagen.

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martes 4 de noviembre de 2008

DIA 15- RELAX EN LANGKAWI

Hoy es nuestro último día completo en la isla y en la playa. Que pena!!! Así que decidimos pasarlo relajándonos y disfrutando de la playa.

Después de un buen desayuno sin prisas, hacemos las maletas para cambiarnos de habitación, puesto que así lo acordamos al hacer la reserva. La última noche, cambio. Aún a pesar de ser temporada baja en la isla, hay problemas para encontrar alojamiento en según que sitios…


Después del traslado, nos tiramos toda la mañana disfrutando de la playa, de bañitos de mar y de un día espléndido entre sol y nubes. Picamos algo para comer en el hotel y seguimos allí la tarde entera , viendo la vida pasar y disfrutando de una hermosísima puesta de sol.

Hoy salimos a cenar fuera y a dar una vuelta por las tiendas de la zona. Al pasar con el taxi hace dos noches, vimos que a una cierta distancia, había un mercado. Así que después de la duchita nos dirigimos a caminar, en busca del mercado nocturno. El mercado no es ninguna maravilla, y lo que más abunda es ropa Made in China y pañuelos y vestidos típicos de las mujeres locales musulmanas. Entramos también a algunas tiendas, algunas con cosas que no merecían mucho la pena para nuestro gusto: camisetas de merchandising local o pareos que puedes encontrar por casi el mismo precio en cualquier lugar de nuestra costa. Otras tiendas tienen cosas bonitas, pero son de precio bastante elevado.





Realmente las compras, no me parecieron el fuerte de este país. Al menos en los lugares que estuvimos. Y así como en nuestro pasado viaje a Tailandia, me marché con la maleta vacía y volví con ella llena, en este viaje, las compras fueron contadas. La mayoría de ropa y complementos que me encontré en general en todos los mercados del pais, era ropa para mujeres musulmanas, o bien ropa de mala calidad, imitaciones mal hechas, o bien cosas mejores, pero bastante caras. La artesanía tampoco abundaba mucho. Tengo entendido que en Borneo es más fácil encontrarla. Pero donde estuvimos, o era artesanía de Tailandia con precios como mínimo triplicados, o bien cositas de Borneo a un precio bastante alto.Quizás es también la inevitable comparación con el pais vecino. Pero personalmente no me pareció un pais especialmente atractivo para el shopping. Me imagino que otra cosa será comprar grandes marcas en los mega centros comerciales, que aun siendo relativamente caros, será más barato que comprarlo aquí, pero nosotros no los pisamos. Lo que sí disfruté comprando, fueron tés de todos los tipos.



Después del paseo, decidimos buscar un sitio donde cenar, y decidimos hacerlo en el restaurante Putumayo, un lugar muy fashion, con un toque muy zen y agradable y con buenos precios en la carta. A pesar de lo atractivo de local, y del buen precio, la cena dejó bastante que desear.Quizás, no supimos elegir plato.



Último paseíto y a dormir. El día había sido de lo más relajado.

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lunes 3 de noviembre de 2008

DIA 14- NATURALEZA DE LANGKAWI


Hoy vamos a descubrir los manglares y la selva de esta bella isla.

Nos levantamos con un día soleado y bello y nos dirigimos a desayunar frente al mar y con los pies en la arena. El horario de desayuno es el mejor que he encontrado en mi vida en ningún hotel donde haya estado. Se puede desayunar hasta las 13.00h !!!!!!!!!! Ya era hora que un hotel tenga en cuenta que cuando estas de vacaciones te apetece NADA tener que madrugar para ir a desayunar. Además si te levantas tarde y haces un buen desayuno tardío, realmente luego no tienes ni comer.



Como alemanes que son los propietarios, la oferta de desayuno es excelente. Siempre digo, que algo con recuerdo con nostalgia de Alemania, son los excelentes desayunos que me pegaba cuando vivía allí. Hay varias opciones de desayuno y nosotros escogemos la Beach Garden Resort , que lleva el nombre del hotel. El desayuno es fabuloso, completísimo y delicioso.



Después del desayuno, una furgoneta viene a recogernos para dirgirnos al Kilim Geopark donde haremos nuestro recorrido por los manglares. Atravesamos toda la isla para llegar, y nos cruzamos con recodos preciosos, pequeños pueblitos, campos de arroz, vacas, búfalos…



Para atravesar los manglares puede hacerse de dos maneras, con pequeñas embarcaciones o bien en kayak. Aunque nos hubiera gustado hacerlo en kayak, puesto que por la tarde tenemos un trekking, preferimos no cansarnos demasiado y escogemos la barquita. Tanto esta excursión como el trekking de la tarde los contratamos con Dev's Adventures http://www.langkawi-nature.com/ . Me los recomendaron y realmente mereció la pena. Dev y sus guías son naturalistas y adoran su trabajo y su isla. Además la política de esta empresa , totalmente “eco-friendly”, es apoyar el entorno y no alimentar a los animales ni a las águilas pescadoras. Algo que otras empresas hacen con los turistas, ya que venden estos tours con el "eagle feeding" en los manglares, como la actividad estrella. Algo que yo tampoco apoyo, para nada. Además esta empresa evita la ruta turística , llevándote por sitios distintos y donde no había ni un alma, sólo animalejos.



Al llegar donde salen las barcas, nuestro guía nos espera. En la barca no iremos solos, junto a nosotros dos, nos acompañarán todo el trayecto una pareja de Qatar. Ella con su largo vestido negro hasta los pies y su Niqab también negro, que sólo permite vislumbrar sus ojos muy tímidamente. Con el calor que pasamos ese día, no me quiero ni imaginar el sofocón que debió pasar la pobre. Él , por supuesto, iba vestido bien moderno y fresquito con su camiseta de algodón y unos shorts.

Me pareció una buena oportunidad de poder conversar con gente de Qatar, porque además era una pareja muy joven. Con él pudimos hablar cuatro frases, era bastante poco sociable, pero ella siempre estaba en segunda fila, y apenas la dejaba hablar. Ya al final del viaje, parece que ella se abrió un poco, e incluso me enseñó las fotos de sus retoños que se habían quedado en casa con los abuelos. Yo creo que también se escandalizaron un poco por mi indumentaria. Nos dejaron bien claro, al contratar la excursión, que fuéramos lo más frescos posible, con el bikini bajo la camiseta y pantalones cortos. Y eso hicimos, claro…




Nos subimos a la barca y empezamos a navegar en silencio adentrándonos en los manglares. La primera parada fue una cueva llena de murciélagos. Nos bajamos, y subimos hasta la cueva que estaba en plena oscuridad. Cuando el guía encendió muy fugazmante la linterna, para no molestarlos, vimos que estaban a cientos dormidos sobre nuestras cabezas. La verdad que impresiona mucho. La cueva está llena también de antiquísimas y bellas estalactitas.




El guía, que era super majete, nos iba explicando todo sobre la fauna y la flora, sobre la importancia de los manglares en el eco-sistema y la cadena alimenticia. Seguimos un poco más por tierra y adentrándonos en la selva, donde coincidimos con unos cuantos monos que se acercaron todos curiosos a ver quien caray éramos los invasores de su territorio. También nos topamos con unos cuantos varanos.

Volvimos a la barca y seguimos nuestro recorrido mientras nos íbamos cruzando con más monos y macacos, perros salvajes, martines pescadores y otras muchas aves que desconocía. Íbamos buscando desesperadamente y
con los ojos bien abiertos, serpientes colgadas en los árboles , pero hacía demasiado calor y parece ser que cuando es así, no salen al exterior, así que nos quedamos con las ganas. También hay cocodrilos pero por lo visto, la gente no les gusta y se escoden. O eso nos dijo el guía. No sé si para tranquilizarnos, porque llega a aparecer uno, y nos devora allí mismo….


Después de un buen rato de bello trayecto, fuimos saliendo de los manglares, para adentrarnos entre un paisaje sublime, en el mar de Andamán. Donde nos bañamos en una pequeñísima playa desierta, rodeada de una vegetación exuberante y de bellos riscos. El lugar era precioso y se estaba de maravilla. Mientras mi pareja y yo disfrutábamos como chiquillos, la pareja de Qatar se fue a la otra punta a sentarse.


Después del gozoso baño, volvimos a los manglares atravesando un par de aldeas de pescadores, para llegar finalmente al lugar donde están todas las águilas pescadoras(símbolo de la isla) y donde encontramos por primera vez otras barcas con turistas. La visión de las águilas revoloteando sobre nuestras cabezas es impresionante y bellísima.

Ya por último, fuimos a otra pequeña aldea sobre el agua, donde vimos una pequeña granja de peces y donde un par de niños que viven allí nos hicieron de guías, enseñándonos especies que no había visto jamás. Allí mismo y en un restaurante sobre el agua, nos dieron una deliciosa comida de sopa Tom Yam y un arroz con gambas. La pareja de Qatar comió en otra mesa, con ella de cara a la pared, puesto que si no, no hubiera podido comer, ya que tenía que levantarse el Niqab para hacerlo y por supuesto, nadie podía verle la cara.



Después de la comida, volvimos al embarcadero y un taxi nos llevó al hotel. La mañana había sido espectacular.

Al cabo de un par de horas, y después de descansar un rato y cambiarnos de ropa, volvieron a recogernos para llevarnos a la selva donde haríamos un trekking. Empezamos en un lugar más cercano al hotel donde de nuevo, un guía naturalista nos adentró a la selva donde estuvimos unas 2 horas caminado , mientras nos iba contando todo acerca de los espectaculares árboles y plantas que nos íbamos cruzando. También nos topamos con varios insectos extraños y monos. El calor en la selva era insoportable, pero la experiencia fue alucinante. Empalmamos el trekking con un “evening walk”, o sea, un paseo de una hora, cuando el sol ya se iba poniendo y cuando los animales nocturnos empiezan a hacer su aparición. Fuimos afortunados y pudimos ver lemures y ardillas voladores. Por suerte, la zona estaba también atestada de murciélagos que devoraban ávidos todos los mosquitos.Después de esta maravillosa experiencia, volvimos al hotel donde cenamos a la luz de las velas y con los pies en la arena.

Después de cenar salimos a dar una vuelta por las numerosas tienditas que hay a lo largo de la carretera. La zona está muy tranquila, se nota que es temporada baja, pero hay varios bares , restaurantes y tiendas, algunas con cosas de baja calidad y otras con cosas muy bonitas, pero mayoritariamente con ropa y artesanía traída de Tailandia(que está justo al lado), pero con precios bastante más caros que allí.Estamos cansados y es tarde, así que decidimos volver a dormir y mañana ya volveríamos a inspeccionar un poco más.

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domingo 2 de noviembre de 2008

DIA 13 - A LANGKAWI

Madrugamos bastante y bajamos al club a desayunar. El desayuno es tan estupendo como lo fue el cocktail time. Muy variado y con muchos productos deliciosos. Hacemos el check-out y nos piden un taxi (35 RM). En 15 minutos estamos en el aeropuerto. Hoy nos hemos levantado con lluvia, pero esperamos que en el archipiélago de Langkawi haga mejor tiempo. De todos modos estamos en época de lluvias en esta costa, así que es normal.

El vuelo es terriblemente ajetreado y con muchísimas nubes y turbulencias. Los nervios y los llantos de los niños inundan el ambiente. Encima el avión es un pequeño bimotor, con lo que aquello se menea que da gusto.

Llegamos a Langkawi muy rápido aunque para muchos el viaje se hace eterno. Está todo muy nublado, pero se ve muy bonito. Desde el avión se divisan todas las formaciones rocosas y las múltiples islitas.

Ya en el aeropuerto, se respira otro aire, como moderno, mucho más limpio y con otro olor. De todo el recorrido que hicimos, a excepción de Singapur que es pura pulcritud, esta isla es el lugar que encontré más limpio y mejor conservado. El archipiélago es Geopark protegido, y está bastante extendido el sentimiento de protección del medio natural y su conservación. Por los carreteras se ven bastantes carteles de “ Mantenga la isla limpia”.

Cogemos un cupón de taxi en la ventanilla del aeropuerto (18 RM). Esta isla está libre de impuestos y ya se notan los bajos precios en la tarifa del taxi. En esta isla todos los taxis funcionan con tarifa cerrada y establecida oficialmente. Todos los trayectos tienen su precio, sea cual sea el taxi que cojas.

En menos de 15 minutos estamos en nuestro hotel en Pantai Cenang. El trayecto es muy bello, y pasamos junto a unos cuantos campos de arroz donde también vemos algunos búfalos de agua. Como hemos llegado pronto y la habitación no está lista, nos dicen que tenemos que esperar. Mientras, nos dan dos bebidas gratis de bienvenida en el bar de la playa. Así que dejamos las maletas en recepción y nos vamos al bar que está en la misma arena. La gente todavía está desayunando. Está muy nublado y yo sólo espero que el tiempo aclare para poder disfrutar de ese bello lugar. De repente empieza un vendaval y empieza a llover. Así no se podía hacer nada, ni salir a pasear, ni pegarse un chapuzón, ni nada. Porque encima la mar estaba totalmente picada. Así que pasamos el rato charlando con los camareros.


Por fin nos dan la habitación y parece que el día se arregla un poco. La habitación es muy bonita, sencilla , pero decorada con batiks y con muebles típicos. Damos un paseo por la playa y comemos en el restaurante del hotel que tiene fama de ser el mejor de toda la playa. Tiene ricos platos tanto occidentales como locales. Los propietarios son alemanes, y por esa razón ofrecen varias especialidades europeas así como rica cerveza alemana a muy buen precio.

Después de la comida, me doy mi primer baño en el mar de Andamán. Al ser época de lluvias el mar está revuelto y el agua no está muy clara, pero aún así está calentita y el entorno que nos rodea es muy bello. Entre sol y nubes, nos pegamos una siestita debajo de una sombrilla de paja.

Esta tarde nos vamos a Kuah Town, la capital de la isla, donde lo que más abunda son las tiendas libres de impuestos. Luego, cuando llegamos, descubrimos que la ciudad es como un Andorra de antaño, pero a la malaya. Aquello está lleno de tiendas “duty free” , donde venden tabaco, chocolates de todos los tipos y variedades y montones de licores y alcohol. Todo a un precio tirado.

Así que salimos a la carretera y cogemos el primer taxi que pasa. Tarifa 24 RM. La verdad, que es una gozada saber lo que tienes que pagar antes de coger un taxi, y no tener que pelearte para conseguir una buena tarifa.

La capital está como a algo más de 30 min. y el paisaje que atravesamos es muy bello y tremendamente verde. Nuestra intención es ir primero a Eagle Square donde está el enorme águila pescadora, que siendo el símbolo de la isla, da la bienvenida a los que llegan por mar. Así que le decimos que nos dejé allí. La enorme escultura del águila es sobrecogedora.



El taxista nos dijo que el centro de la ciudad estaba cerca de Eagle Sq. andando, así que eso hicimos. Pero, aviso a todo el mundo que vaya por allí, que me parece que el taxista no vio jamás Barrio Sésamo y no sabe la diferencia entre cerca y lejos. Estuvimos más de una hora andando y bordeando casi todo el tiempo la carretera. No obstante el paseo no estuvo mal, y nos cruzamos con alguna mezquita bonita, mientras se iba poniendo el sol.



Cuando llegamos al centro ya había anochecido y nos topamos con montones de tiendas libres de impuestos llenas de gente del país comprando chocolates, tabaco, licores y otros menesteres. También hay varias tiendas de ropa y batiks, pero la calidad no me pareció muy buena. Aún así hicimos una buena compra con unas buenas gafas de sol en una óptica, que nos costaron menos de la mitad de lo que valen aquí.

Parece que a la capital no van muchos occidentales porque la verdad sólo vimos a uno, y la gente nos miraba un poco sorprendidos y todo el mundo nos preguntaba de donde éramos y nos saludaba. Queríamos cenar algo, pero la oferta gastronómica de la capital no es muy abundante. Finalmente encontramos una especie de pizzería que estaba medio cerrando, pero al vernos en la puerta, el chico de dentro salió ipso facto y estuvo encantado de recibirnos muy amistosamente. Dentro del restaurante sólo estaba el único occidental que vimos en la ciudad. Un alemán bastante entrado en años, que vivía en la isla y que llevaba encima una cogorza tremenda. Y no paraba de pedirse vasos de whisky mientras estuvimos allí. Nos pedimos un par de pizzas que estaban deliciosas por solo 3 RM cada una. Cenamos muy agusto y pasamos una rato muy agradable conversando con el joven que llevaba el restaurante.

Cogimos un taxi de vuelta , aunque nos costó bastante encontrar uno que nos llevara a Pantai Cenang a esas horas. Al que nos cogió tuvimos que convencerle y tuvo que llamar a la mujer para decirle que volvería más tarde. El trayecto nos costó lo mismo que a la ida.

En esos momentos me sentía como si llevase media vida en Malasia. Todo me resultaba tan fácil y familiar…..

Mañana era un nuevo día que íbamos a disfrutar en plena naturaleza…..

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"Por eso tengo que volver a tantos sitios venideros, para encontrarme conmigo y examinarme sin cesar, sin más testigo que la luna. Y luego silbar de alegría pisando piedras y terrones, sin mas tarea que existir, sin más familia que el camino".

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